Truco Recetas

Alitas de pollo al horno con patatas. ¿Cuánto tiempo y temperatura?

Dificultad Fácil
Valoración 4
Tiempo total
Preparación
Horneado
  • Raciones 4 personas
  • Calorías ~ 600 kcal
  • Categoría Horno
  • Cocina Española
  • Actualizado
  • Autor Pam con Aguacate
Alitas de pollo con patatas al horno

¿Cuál es el secreto para que las alitas al horno queden jugosas?

La clave del éxito para hacer unas alitas jugosas es el aliño de coñac y especias, que hidrata la carne mientras se cocina, sumado al zumo de limón final. Al bañar la carne con una mezcla aromática, evitamos que el calor del horno la reseque, mientras que el cítrico actúa como el detonante que transforma la piel en una capa tostada y llena de brillo. Es el equilibrio perfecto: un interior tierno y un exterior con ese color ámbar que entra por los ojos.

Lo que más nos gusta de cocinar es comer, y lo que menos, pasar la tarde peleándote con el estropajo. Por eso, esta receta de alitas es de mis favoritas: es el triunfo de la ley del mínimo esfuerzo. La técnica es tan sencilla que parece trampa: haces una generosa cama de patatas, acomodas el pollo encima, lo riegas todo con el aliño de mi abuela y, ¡magia!, todo se cocina en una sola bandeja. Sin sartenes por medio ni salpicaduras de aceite, solo el aroma que va inundando tu casa mientras tú te relajas haciendo otra cosa.

Vídeo receta paso a paso

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Ingredientes necesarios

  • 4 patatas medianas
  • 1 kg de alitas de pollo
  • 1/2 taza de agua
  • Sal al gusto
  • 1 cdta. de ajo en polvo
  • 1 cda. de coñac
  • 1/4 cdta. de pimienta
  • 1/4 cdta. de orégano
  • 1 cdta. de perejil
  • 1/2 pastilla de caldo
  • 1 cdta. de pimentón picante
  • 1 limón

Preparación de la receta

  1. Prepara la base de patatas

    Corta las patatas en rodajas de un centímetro o en gajos no muy gruesos y cubre el fondo de la bandeja creando una capa uniforme. Espolvorea solamente sal y ajo en polvo al gusto; no sufras por el sabor, porque las patatas se van a cocinar en el propio jugo del pollo, absorbiendo toda su esencia.

  2. Añade las alitas de pollo

    Coloca las alitas crudas, tal cual te las da tu carnicero de confianza, sobre las patatas. No las amontones, dales su espacio para que el aire del horno circule bien. Queremos que la piel pase de ser "pollo hervido" a un pollo crujiente y bien dorado.

  3. Prepara el aliño

    En una taza o vaso, mezcla con alegría el agua con el coñac, el ajo en polvo, la pimienta, el orégano, el perejil, el pimentón y la pastilla de caldo bien desmenuzada. Dale un golpe de microondas de unos segundos para que el calor ayude a disolverlo todo bien. Este mejunje es el que obrará el milagro: hidratará la patata y caramelizará el pollo.

  4. Vierte el aliño y añade el limón

    Vierte la mezcla con cuidado por toda la bandeja, poco a poco y repartiendo bien con ayuda de una cuchara, intentando que todas las alitas y las patatas se empapen bien. Para terminar, exprime un limón por encima (¡pero cuidado con las pepitas!). El ácido del limón no solo potencia todos los sabores, sino que es el secreto para que la piel del pollo quede con ese dorado brillante e irresistible.

  5. Hornea y gira las alitas a mitad de tiempo

    Con el horno precalentado a 180°C, mete la bandeja a media altura. Hornea durante unos 45-50 minutos. A mitad de tiempo, dales la vuelta a las alitas para que se doren por ambos lados. Como no todos los hornos son iguales, guíate por la vista: cuando el pollo esté completamente dorado y las patatas tiernas, ¡está listo!