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Cómo hacer la poción verde de Zelda en la vida real

Dificultad Fácil
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Tiempo total
Preparación
Poción verde de Zelda

¿Para qué sirve la poción verde de Zelda?

La poción verde, también llamada "Medicina de la Magia", es la encargada de rellenar por completo tu barra verde de poderes. Al igual que la poción roja, se almacena en botellas de cristal y se compra en las tiendas de Hyrule donde, como dato curioso, suele ser siempre la más barata. En resumen, es el motor de tu energía en el juego, necesaria para utilizar objetos especiales como las flechas mágicas, el Fuego de Din, el Viento de Farore, el Amor de Nayru o realizar ataques cargados con la espada.

Continuamos muy nerviosos esperando nuevas noticias sobre el nuevo remake de Zelda Ocarina of Time. Y para calmar ese hype (y de paso el bochorno), hemos recreado la bebida mágica que, lamentablemente, en la vida real no te va a dar superpoderes ni te va a permitir invocar tormentas tocando la ocarina. Sin embargo, gracias a la vitamina C y el frescor que aporta el kiwi, su verdadera utilidad en nuestro mundo de humanos es vencer la falta de energía y luchar contra el calor del verano.

Vídeo receta paso a paso

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Ingredientes necesarios

  • 1 kiwi
  • 1/2 zumo de limón
  • 1 hoja de menta
  • 3 cdtas. de azúcar
  • 100 ml de agua con gas

Preparación de la receta

  1. Tritura los ingredientes

    Busca un cuenco un poco hondo o un simple vaso que tengas por casa. Echa un kiwi pelado y cortado a grosso modo pero que esté bastante maduro (cuanto más blandito, más fácil será extraer su jugo), el zumo de medio limón, una hoja de menta o hierbabuena fresca y tres cucharaditas rasas de azúcar. Ahora machácalo todo hasta que se convierta en una pasta verde brillante (no te preocupes por los restos porque después los vamos a eliminar).

  2. Cuela la mezcla

    Ha llegado la hora de filtrar todas las pieles y restos sobrantes de la fruta. Pasa la pasta que acabas de crear por un colador lo más fino posible colocado directamente sobre un vaso limpio. Utiliza una cuchara para presionar bien la mezcla contra la malla. Tómate tu tiempo, hay que quitar todas las semillas negras que arruinarían la textura de la bebida. Queremos asegurarnos de que el resultado final sea un líquido puramente verde, limpio y cristalino.

  3. Embotella la poción

    Coge una botella de cristal de unos 300 ml (si no tienes una en casa, es muy fácil de encontrar en cualquier bazar por muy poco dinero). Llénala con hielo picado hasta la mitad más o menos, vierte el concentrado de kiwi en el fondo y termina de rellenar el espacio restante con agua con gas (unos 100 ml serán suficientes para mantener el sabor potente). Dale un par de vueltas suaves y no te olvides de ponerle el tapón para mantener la efervescencia y que no se esfume la magia.

Lo mejor de esta receta es que es súper versátil: si el kiwi te resulta un pelín ácido para tu gusto, siempre puedes sustituirlo por otra fruta como, por ejemplo, melón. De la misma forma, si no eres muy fan de las burbujas, puedes reemplazar el agua con gas por agua normal o incluso por un poco de té verde para darle un extra de vitalidad.

Eso sí, tenemos que darte el aviso de seguridad obligatorio: aunque ahora mismo sientas que te desborda la energía por todo tu cuerpo, ni se te ocurra saltar desde el tejado de tu casa intentando planear con una gallina. En nuestro mundo, la gravedad sigue funcionando igual de mal y lo único que vas a conseguir es que los vecinos te miren raro o tengan que llamar a los bomberos.

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