Granizado de café con leche usando una bolsa zip
- Raciones 2 personas
- Calorías ~ 95 kcal
- Categoría Verano
- Cocina Española
- Actualizado
- Autor Pam con Aguacate
¿Se puede congelar el café?
Sí, se puede congelar perfectamente y es una solución excelente para aprovechar el café que te sobra en la cafetera. No hay ningún riesgo para la salud al hacerlo, aunque debes tener en cuenta que el frío extremo puede hacerle perder parte de su aroma más intenso. Esto significa que, al descongelarlo, no olerá tanto como el café recién hecho, pero conservará intacta toda su cafeína y su sabor base. Para hacerlo bien, el único requisito imprescindible es dejar que se enfríe por completo a temperatura ambiente antes de meterlo al congelador, evitando así alterar la temperatura interna del electrodoméstico.
Precisamente por eso funciona tan bien la técnica de la bolsa zip que usamos en esta receta. Al repartir el café en una capa fina dentro de la bolsa, se congela mucho más rápido y de forma más uniforme que en un táper o en un vaso, por lo que en un par de horas ya lo tienes listo. Además, al estar herméticamente sellada, evitas que el café absorba olores de otros alimentos. Y lo mejor de todo: una vez congelado, la propia bolsa te permite aplastarlo directamente con las manos para conseguir esa textura de granizado tan deseada, de forma limpia y sin necesidad de usar una picadora.
Vídeo receta paso a paso
¿Te ha gustado la receta?
Ingredientes necesarios
- 400 ml de café
- Azúcar al gusto
- 300 ml de leche
Preparación de la receta
Vierte el café en la bolsa zip
Prepara tu café como lo haces habitualmente (puede ser normal o descafeinado, solo, o añadiendo ya el azúcar en caliente para que se disuelva bien) y deja que se temple. Una vez que esté frío, viértelo con cuidado dentro de la bolsa zip, ciérrala sacando casi todo el aire que pueda haber dentro y colócala en el congelador en posición completamente horizontal; una opción fantástica es apoyarla sobre una tabla de cortar o una bandeja para que no se deforme. Al quedar plano y en una capa muy fina, estará listo en unas 2 o 3 horas, mucho más rápido que en cualquier otro recipiente.
Aplasta el café congelado y sirve con leche fría
Pasado ese tiempo, saca la bolsa del congelador. Verás que el café se ha congelado, pero al estar en una capa tan delgada resulta de lo más maleable y fácil de manipular. Sin abrir la bolsa en ningún momento, empieza a aplastarla, doblarla y retorcerla directamente con las manos sobre la encimera. En cuestión de segundos, notarás cómo el hielo cede sin esfuerzo y conseguirás la textura de granizado perfecta, con trozos más grandes o pequeños según tu gusto. Cuando lo tengas listo, abre el cierre, reparte el granizado en los vasos y termínalos de llenar con un buen chorro de leche bien fría, que se irá integrando poco a poco con el café helado.