Cómo hacer un helado de café con 3 ingredientes agitando un tarro
- Raciones 2 personas
- Calorías ~ 460 kcal
- Categoría Verano
- Cocina Internacional
- Actualizado
- Autor Rubén al Dente
¿El helado de café tiene cafeína?
Por lo general, los helados de café que compras en el supermercado o en las heladerías sí tienen cafeína. Suelen estar elaborados con extractos o infusión de grano de café auténtico, por lo que arrastran toda su cafeína de fábrica. De hecho, una tarrina comercial suele llevar una cantidad equivalente a medio espresso o incluso a una taza entera, dependiendo de la marca. Así que, si te pegas el capricho de tomarte una buena copa artesanal después de cenar, es muy probable que te cueste pillar el sueño.
¿La buena noticia? Que nuestro postre es totalmente adaptable y se puede hacer con café descafeinado sin ningún problema. Si eres de los que se desvelan con solo mirar una cafetera por la tarde, puedes utilizar tu café soluble sin cafeína de confianza. Hoy en día los procesos de descafeinado son tan buenos que el café mantiene todo su aroma y ese toque amargo tan rico, por lo que nadie notará la diferencia. Te va a quedar un helado exactamente igual de cremoso pero con la tranquilidad de que vas a dormir como un tronco, ¡y encima sin manchar batidoras ni cacharros! ¿Empezamos con la receta?
Vídeo receta paso a paso
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Ingredientes necesarios
- 200 ml de nata para montar
- 1 cda. de café soluble
- 2 cdas. de azúcar
Preparación de la receta
Añade todos los ingredientes dentro de un tarro
Abre tu tarro de cristal limpio. Para que te hagas una idea del tamaño, yo voy a utilizar uno típico de tomate frito porque no es demasiado grande y tiene la medida ideal para que los ingredientes se mezclen bien. Primero, añade 200 ml de nata para montar bien fría, asegurándote de que tenga un mínimo de 35% de materia grasa para que pueda coger cuerpo y quedar bien firme. Después, incorpora 1 cucharada rasa de café soluble, que puede ser normal o descafeinado según prefieras, y remata con 2 cucharadas de azúcar. Puedes ajustar el dulzor totalmente a tu gusto, aunque en mi caso van a ser rasas también para buscar el equilibrio perfecto con el toque amargo del café.
Agita el tarro con energia
Cierra la tapa a conciencia para evitar accidentes y empieza a agitar el tarro de manera constante con todas tus ganas, como si estuvieras preparando el mejor cóctel de tu vida. De hecho, sé de alguno que incluso aprovecha para batir al ritmo de la música y ponérselo más divertido. Tienes que aguantar el ritmo durante un par de minutos hasta que notes que el líquido deja de bailar suelto por el bote y, sobre todo, hasta que deje de sonar. Ese silencio es la señal definitiva de que la nata ha semimontado y has conseguido una textura densa y totalmente homogénea.
Mételo al congelador un par de horas
Lleva el tarro directamente al congelador y olvídate de él durante unas 2 o 3 horas. La gran ventaja de esta receta es que no hace falta que saques el recipiente para remover la mezcla cada media hora, ya que al llevar tanta grasa natural la nata se mantendrá perfectamente cremosa por sí sola. Eso sí, no te pases de tiempo para que no se solidifique de más y pierda ese punto sedoso tan rico. Y si por lo que sea te has liado y se queda ahí dentro un montón de horas, no te preocupes, ¡que en esta vida todo tiene solución!: solo te tocará dejarlo a temperatura ambiente un rato para que se atempere y recupere su consistencia original antes de que puedas meter la cuchara.