Pan con aceite y ColaCao: la merienda española de la posguerra
- Raciones 1 personas
- Calorías ~ 580 kcal
- Categoría Baratas
- Cocina Española
- Actualizado
- Autor Alfonso en su Salsa
¿De dónde viene el bocadillo de aceite con ColaCao?
Para entender el origen de este mítico bocadillo solo hay que viajar unas cuantas décadas atrás en el tiempo, concretamente a la España rural y de posguerra. En aquellos años en los que el chocolate en tableta era un auténtico lujo para la mayoría, las madres y abuelas tenían que agudizar el ingenio con lo que buenamente había a mano en la despensa. Así fue como la merienda oficial se convirtió, primero, en el famoso pan con aceite y un puñado de azúcar por encima.
Sin embargo, a medida que el ColaCao empezó a colarse en los hogares españoles y a convertirse en el rey de los desayunos, la receta evolucionó de forma completamente natural: el azúcar dejó paso a ese polvo de cacao tan nuestro y con sus famosos grumitos. Nació así un invento de "aprovechamiento" humilde, rápido y cargado de la energía necesaria para aguantar horas y horas de juegos en la calle. Un clásico de toda la vida que alimentó a una generación entera de niños mucho antes de que la tecnología y las pantallas nos atrapasen a todos en el sofá. ¡Recuerdo desbloqueado!
Vídeo receta paso a paso
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Ingredientes necesarios
- 100 g de pan
- 30 ml de aceite de oliva virgen extra
- 25 g de ColaCao
Preparación de la receta
Tuesta el pan
Corta una buena rebanada de pan (si es de hogaza o de panadería con buena miga, mejor que mejor) y tuéstala ligeramente. Este paso de tostar el pan realmente es opcional, pero como amigo cocinillas te lo recomiendo al cien por cien. No solo conseguirás que la base sea mucho más crujiente al morder, sino que el propio calor residual del pan recién tostado ayudará a que los sabores y las texturas se fusionen muchísimo mejor.
Añade el aceite de oliva virgen extra
Riega la rebanada con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra (no vamos a ponernos tikismikis, si tienes aceite de oliva normal en casa, también sirve). No te cortes en absoluto; el pan debe quedar bien impregnado para dar al cacao la bienvenida que se merece. Por suerte, ya no estamos en la época de la posguerra y nos podemos permitir derrochar un poco más de este oro líquido, siempre con cabeza y sin pasarnos para no terminar empapando el plato.
Espolvorea el ColaCao
Corona el pan echando el ColaCao sin miedo por encima (lo mismo que pasa con el aceite, si tienes Nesquik en casa, tampoco pasa nada, ¡es prácticamente lo mismo!), cubriendo por completo toda la superficie de la rebanada. El objetivo indiscutible es crear esos grumitos bien gordos que tanto nos gustan, que se vean perfectamente y que contrasten de maravilla con la textura líquida del aceite. En este punto, había una versión superior en la que algunos (los más golosos) añadían una capa extra de azúcar por encima.