Oreo congeladas: el truco de mojarlas en leche
- Raciones 2 personas
- Calorías ~ 350 kcal
- Categoría Postres
- Cocina Americana
- Actualizado
- Autor Rubén al Dente
¿Qué pasa si congelo unas galletas Oreo?
Si metes una Oreo tal cual en el congelador, lo único que consigues es una galleta extrañamente dura que te va a costar morder. Pero, amigo, cuando las mojas en leche apenas unos segundos antes de congelarlas, ocurre una magia científica que no te vas a creer: la galleta absorbe el líquido justo y, al congelarse, la textura cambia por completo. Deja de ser un bloque de piedra y se convierte en un mordisco cremoso, ¡muy parecido a comerte un bombón helado de stracciatella o un sándwich de helado artesanal!
Vídeo receta paso a paso
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Ingredientes necesarios
- 300 ml de leche
- 14 galletas Oreo
Preparación de la receta
Remoja las Oreo unos segundos
Sumerge por completo cada Oreo en leche fría durante apenas 3 o 4 segundos. Parece un paso tonto, pero es pura ingeniería galletera: necesitamos que absorba la humedad justa para que pierda su rigidez y la crema del centro empiece a ablandarse ligeramente. Pero ojo, ten cuidado con dejarla más tiempo porque puede llegar a romperse o quedarse demasiado blanda en tus manos antes de que llegue al plato. Como ya nos conocemos, te voy a llamar la atención por adelantado: ¡resiste la tentación de darle un mordisco ahora mismo, controla tus impulsos y no te las comas antes de congelarlas, que lo bueno se hace esperar!
Colócalas en un plato con papel de horno
Cubre un plato llano o una bandeja pequeña con una lámina de papel de horno (no queremos que se peguen una vez congeladas). Ve colocando las Oreo remojadas una a una sobre el papel. Es muy importante que dejes algo de espacio entre ellas y evites que se toquen, ya que si se congelan pegadas será prácticamente imposible separarlas sin romperlas. Pero oye, como no hay mal que por bien no venga, si esto ocurre mira el lado positivo: ¡tendrás una Oreo doble!
Mételas en el congelador
Introduce el plato en el congelador en una posición completamente plana. Déjalas enfriar durante un mínimo de 3 a 4 horas, aunque lo ideal para conseguir esa textura cremosa de bombón helado es dejarlas toda la noche. Cuando transcurra ese tiempo, verás que las galletas tienen un tono ligeramente blanquecino por el frío; ese es el punto justo para probarlas. Puedes comértelas solas como si fueran mini sándwiches de helado, o acompañarlas con un vaso de leche caliente para generar un espectacular contraste de frío y calor.