Cómo hacer patatas Hasselback en la freidora de aire
- Raciones 2 raciones
- Calorías ~ 250 kcal
- Categoría Freidora de aire
- Cocina Sueca
- Actualizado
- Autor Pam con Aguacate
Ingredientes
- 2 patatas
- 1 cdta. de pimentón picante
- 1 cdta. de ajo en polvo
- 1/3 cdta. de pimienta
- 1/3 cdta. de sal
- 3 cdas. de aceite de oliva virgen extra
Preparación paso a paso
Corta las patatas en abanico
Comienza pelando las dos patatas con un pelador de verduras (o lávalas muy bien bajo el grifo si prefieres dejarlas con la piel en busca de un acabado más rústico). A continuación, colócalas sobre una tabla de cortar con un cuchillo bien afilado a mano y pon un palillo de brocheta protegiendo cada lado de la base; este es un truco buenísimo para impedir que la hoja baje hasta el fondo y la divida por completo.
Realiza numerosos cortes finos, profundos y paralelos de un extremo a otro, dejando apenas unos pocos milímetros de separación entre cada lámina para que se abra perfectamente en forma de abanico al cocinarse.
Prepara el aliño de especias
En un cuenco o recipiente pequeño, añade 1 cucharadita de pimentón dulce o picante (en nuestro caso preferimos el picante porque nos apetecía darle un puntito de chispa), 2 cucharaditas de ajo en polvo, 1/3 de cucharadita de pimienta negra recién molida, 1/3 de cucharadita de sal y 3 cucharadas generosas de aceite de oliva virgen extra.
Remueve enérgicamente todos los ingredientes hasta que consigas un aliño completamente homogéneo y fluido; que quede bien emulsionado es la clave para poder distribuirlo más fácilmente por cada rincón e impedir que el pimentón se quede apelmazado y se queme durante la cocción.
Cocina en la freidora de aire
Coloca las patatas cortadas dentro de la cesta de tu freidora de aire (mejor sobre un papel de horno, así manchas lo justo) y, con la ayuda de un pincel de silicona, embadúrnalas abundantemente con la mezcla anterior. Abre ligeramente los cortes con los dedos y ve pasando la brocha uno a uno sin prisa para que el aliño penetre profundamente entre cada una de las láminas.
Programa la máquina a 180°C durante unos 45-50 minutos, aunque como siempre te decimos, recuerda que cada airfryer es un mundo y el tiempo final dependerá del tamaño y la variedad de las piezas que elijas, por lo que puedes ajustar la duración ligeramente según vayas comprobando que están listas pinchando el centro con un palillo cuando veas que el exterior está bien dorado y crujiente.
¡Y a la mesa sin perder ni un solo segundo! Espolvorea un poco de perejil fresco picado (tranqui, el de bote también vale) para dar ese toque verde tan instagrameable (por si, por ejemplo, quieres hacerles una foto para enviarla al grupo de WhatsApp) y acompáñalas con un buen cuenco de tu salsa estrella. Un alioli casero, una barbacoa ahumada o incluso una salsa de queso bien cremosa le quedan de absoluta maravilla.
A partir de aquí, el ritual que debes seguir en la mesa es muy sencillo pero adictivo: despegar una lámina con los dedos, sumergirla sin ningún tipo de pudor hasta el fondo del recipiente y directo a la boca... ¡cuidado, que queman! Te aseguramos que vas a amar esta combinación. ¡A disfrutar!
Vídeo de la receta
Preguntas frecuentes
¿Qué son las patatas Hasselback y cuál es su origen?
Las patatas Hasselback son una de las elaboraciones más vistosas para preparar este tubérculo. Aunque tradicionalmente se hacen al horno, hoy vamos a prepararlas en la máquina de moda, nuestra querida freidora de aire (airfryer). Se caracterizan por llevar numerosos cortes finos y paralelos a lo largo de la pieza sin llegar a cortarla del todo por la base, lo que permite que la mantequilla, el aceite de oliva y las especias que elijas penetren profundamente entre cada lámina. Al cocinarse, las capas se abren ligeramente logrando un contraste de texturas insuperable: un exterior dorado y extremadamente crujiente con un interior suave, tierno y meloso.
En cuanto a su historia, su origen se remonta a la década de 1950 en Estocolmo (Suecia). Fueron creadas en el año 1953 por Leif Elsson, un joven cocinero en formación del famoso restaurante Hasselbacken, ubicado en la isla de Djurgården. El chef buscaba una guarnición económica pero elegante que sorprendiera a sus clientes, y su técnica fue tan aclamada que la receta no tardó en convertirse en un icono de la gastronomía sueca. Con el paso de los años, este invento consiguió cruzar fronteras hasta transformarse en un fenómeno culinario global con múltiples versiones: rellenas de jamón y queso derretido, coronadas con beicon crujiente o aliñadas con ajo y hierbas aromáticas. Sin embargo, en esta ocasión las vamos a preparar en su versión más clásica y sencilla para que te queden perfectas sin complicarte.