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Cómo hacer un sándwich Montecristo casero, relleno de jamón y queso

Dificultad Fácil
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Tiempo total
Preparación
  • Raciones 1 ración
  • Calorías ~ 550 kcal
  • Categoría Baratas
  • Cocina Americana
  • Actualizado
  • Autor Rubén al Dente

Si alguna vez has probado el "Croque Monsieur" francés (ese clásico de jamón y queso gratinado que triunfa en cualquier café parisino), el Montecristo es su primo americano: una versión reinventada con una identidad completamente propia. La receta cruzó el océano a mediados del siglo pasado y terminó de despegar en la California de los años 50, ganando una fama descomunal tras incluirse en la carta oficial de los restaurantes de Disneyland.

Sobre el origen de su nombre no hay una versión oficial, pero la teoría más extendida apunta a un claro homenaje a "El conde de Montecristo", la famosa novela de Alejandro Dumas, como guiño a su raíz francesa. Sea cual sea la historia real, en cuanto le des el primer bocado entenderás por qué este sándwich se ha convertido en una leyenda imprescindible de los "diners" estadounidenses.

Sándwich Montecristo Imagen IA

Ingredientes

  • 3 rebanadas de pan de molde
  • 2 cdas. de mayonesa
  • 2 lonchas de jamón cocido
  • 2 lonchas de queso mozzarella
  • 2 cdtas. de mostaza
  • 2 cdas. de leche
  • 1 huevo
  • 1 cda. de mantequilla

Preparación paso a paso

  1. Monta las capas de jamón y queso

    Unta una capa de mayonesa sobre la primera rebanada de pan de molde (sirve tanto con corteza como sin ella), añade una loncha de jamón cocido (o pavo en su defecto), una de queso mozzarella y un toque suave de mostaza. A continuación, coloca la segunda rebanada y repite exactamente la misma secuencia de relleno: mayonesa, jamón, queso y mostaza.

    Para cerrar este montaje de tres pisos, corona la parte superior con la tercera rebanada de pan presionando con firmeza toda la superficie usando la palma de la mano; es un pequeño truco para que las capas queden bien compactas, se fijen entre sí y no se desarme a la hora de manipularlo.

  2. Sumerge el sándwich en huevo y leche

    En un plato hondo o un recipiente lo suficientemente ancho, bate con un tenedor el huevo junto con un chorro generoso de leche entera hasta que consigas una mezcla fluida e integrada.

    Inmediatamente después, sumerge el sándwich por ambas caras dejando que la miga de pan absorba la preparación durante unos pocos segundos (¡pero cuidado, no te pases que puede romperse o incluso deshacerse!) y, seguidamente, baña uno a uno sus cuatro bordes laterales poniéndolo de pie sobre el plato hasta que quede bien impregnado por todas partes.

  3. Dóralo en la sartén con mantequilla

    Pon a calentar una sartén antiadherente a fuego medio con un trozo generoso de mantequilla. En cuanto empiece a derretirse y a burbujear sin llegar a quemarse, coloca el sándwich en el centro y cocínalo pacientemente durante dos o tres minutos por cada lado.

    Aprovecha la ayuda de una espátula o un par de cucharas (¡que quema y es muy fácil quemarte las manos!) para sostenerlo en vertical y dorar también los laterales. El punto perfecto se alcanza cuando notas que el exterior adquiere poco a poco una costra dorada por fuera, mientras que el interior queda completamente jugoso con el queso lentamente derretido. ¡Qué bien huele solo de leerlo!

¡Espera, no te vayas todavía! Tienes que saber que existe una versión extendida, que consiste en espolvorear un poco de azúcar glas por encima nada más sacarlo de la sartén, cuando aún está bien caliente, y mojarlo en mermelada de frutos rojos o sirope de arce. Quizás pueda sonarte a locura o a combinación arriesgada, pero este choque de sabores entre salado y dulce es, sin duda, para muchos americanos una verdadera maravilla.

Y tú, ¿eres más de la versión tradicional salada o te la juegas con el toque dulce? ¡Cuéntanos a través de nuestras redes sociales!

Vídeo de la receta

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Preguntas frecuentes

  • ¿Qué pan es el mejor para el sándwich Montecristo?

    El pan de molde estilo brioche o un pan de miga gruesa (tipo challah o pan de corte artesanal grueso) son, a nuestro criterio, las mejores opciones. Al ser panes con buena densidad y cuerpo, absorben el batido de huevo manteniendo la estructura sin deshacerse al pasarlos por la sartén. Además, el toque dulzón del brioche combina increíblemente bien con el relleno salado. De todas formas, si no tienes este tipo de pan a mano y simplemente quieres hacer una prueba rápida en casa, puedes utilizar el pan de molde blanco de toda la vida.

  • ¡Por supuesto! La receta tradicional suele elaborarse con queso Gruyère o Emmental combinados con jamón cocido o pechuga de pavo (incluso utilizando ambos fiambres a la vez en las distintas capas). Sin embargo, puedes adaptarlo según lo que tengas en la nevera con cualquier queso que tenga un buen punto de fundido, como el Cheddar, Havarti, Gouda o incluso Mozzarella. En cuanto al fiambre, el lomo embuchado o el lacón también le dan un matiz espectacular si buscas un sabor más intenso.

  • El truco principal está en el tiempo de remojado y el control de la temperatura. No dejes el sándwich sumergido demasiado tiempo en la mezcla de huevo y leche; unos pocos segundos por cada lado basta para que la superficie se impregne sin llegar a romper la miga interior. Por otro lado, cocínalo siempre a fuego medio: si pones el fuego muy alto, el pan se quemará por fuera rápidamente mientras que el interior quedará crudo y blando.

  • ¡Sí, claro! Para cocinarlo en la freidora de aire, precalienta la máquina a 180 °C (si tu modelo lo requiere) y cocínalo durante unos 8-10 minutos, dándole la vuelta a mitad de la cocción para que se dore por ambos lados de forma homogénea. Si prefieres usar el horno convencional, precaliéntalo a 200 °C y hornéalo durante unos 10-12 minutos hasta que veas que la superficie está bien dorada y el queso derretido. Aunque la sartén con mantequilla le da ese toque tostado tan clásico, sabemos que a veces buscas alternativas más ligeras; por eso, estas opciones son perfectas para usar menos grasa, restar calorías y disfrutar igual de la receta.

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