Sándwich de nata casero con galletas de Bob Esponja
- Raciones 8 personas
- Calorías ~ 285 kcal
- Categoría Verano
- Cocina Española
- Actualizado
- Autor Alfonso en su Salsa
¿Se puede hacer el sándwich de nata sin Thermomix?
Sí, sin ningún problema. La mayoría de las recetas que vas a encontrar navegando por internet están muy enfocadas a utilizar la Thermomix o robots de cocina similares, pero la realidad es que no necesitas ningún tipo de tecnología avanzada ni aparatos complicados para conseguir el mismo resultado. Con una batidora de varillas eléctricas de las de toda la vida (de las que se usan en cualquier casa para montar nata o preparar la masa de un bizcocho) tienes más que suficiente para darle a la mezcla todo el aire y la cremosidad que requiere.
En cuestión de un par de minutos tendrás la masa lista, sin tener que andar complicándote la vida seleccionando programas, ajustando temperaturas o descifrando a qué velocidad tienes que poner el vaso. De hecho, esta es una de esas elaboraciones en las que se agradece enormemente no sacar el robot del armario: manchas muchísimo menos, terminas la receta en el mismo tiempo y te ahorras todo el proceso de fregar las cuchillas y las piezas grandes. El resultado final son unos sándwiches supersuaves, esponjosos y con un sabor prácticamente igual a los que venden congelados en el supermercado.
Vídeo receta paso a paso
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Ingredientes necesarios
- 400 ml de nata para montar
- 160 g de leche condensada
- 16 galletas de Tostarica
Preparación de la receta
Prepara el relleno de nata
En un bol grande, vierte los 400 ml de nata para montar muy fría (debe tener un mínimo de 35% de materia grasa para que monte bien). Bátela con unas varillas eléctricas hasta que empiece a coger cuerpo y espese ligeramente, sin llegar a quedar completamente montada. En ese punto, apaga las varillas y ve incorporando poco a poco los 160 g de leche condensada, mezclando suavemente con movimientos envolventes con una lengua de silicona o una cuchara de madera hasta conseguir una textura cremosa y homogénea.
Monta las capas con las galletas de Bob Esponja
Cubre un molde rectangular con papel de horno para que luego sea facilísimo desmoldar. En mi caso, he utilizado una caja de galletas vacía que tenía por la cocina y que cuadraba a la perfección con las medidas. Coloca una primera base con 8 galletas de Bob Esponja mirando hacia abajo (con el dibujo al revés), bien alineadas y pegaditas entre sí. Con ayuda de la lengua, vierte con cuidado la crema de nata sobre la base, alísala bien y coloca encima las 8 galletas restantes (esta vez con el dibujo hacia arriba), haciéndolas coincidir exactamente con las de la capa inferior.
Congela 5 horas, corta y conserva
Lleva el molde al congelador durante al menos 5 horas para que la crema de nata coja la firmeza necesaria y el corte quede perfecto; sé que cuesta aguantar la tentación, pero te aseguro que la espera merece totalmente la pena. Pasado ese tiempo, saca el molde y retira el papel de horno tirando con cuidado de los extremos. Para conseguir un acabado súper limpio, coge un cuchillo bien afilado (un truco que funciona genial es pasar la hoja por agua caliente y secarla antes de cada corte) y ve separando los sándwiches siguiendo la forma exacta de las galletas. Una vez que los tengas listos, si no os los vais a comer todos de golpe, puedes volver a guardarlos en el congelador envueltos individualmente en papel film.