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Helado de nata en spray: ¡solo 1 ingrediente y sin molde!

Dificultad Fácil
Valoración Sin votos
Tiempo total
Preparación
Congelación
  • Raciones 4 personas
  • Calorías ~ 180 kcal
  • Categoría Verano
  • Cocina Internacional
  • Actualizado
  • Autor Rubén al Dente
Helado de nata en spray

¿Se puede congelar la nata en spray?

Sí se puede, pero con un matiz importante. Si te fijas bien en el envase, verás que la etiqueta lleva un aviso bastante claro que prohíbe meterlo al congelador. No te preocupes, esto no significa que la nata se vaya a estropear por el frío, sino que está pensado exclusivamente para proteger el bote cerrado. Si metes el envase entero a presión, es fácil que el frío extremo afecte al gas que lo presuriza y el mecanismo deje de funcionar bien, así que al intentar usarlo después te quedará un líquido aceitoso incomible en lugar de esa textura esponjosa que tanto nos gusta.

La película cambia por completo una vez que sacas la nata del bote y la dosificas tú mismo. Al echarla directamente sobre un papel de horno haciendo pequeñas porciones o una capa fina, el aire que ya ha atrapado al salir se mantiene firme en la estructura. En ese momento, el congelador simplemente hace su magia endureciendo la grasa y el agua de la nata de forma ultrarrápida, fijando su forma sin romper la emulsión. Así es como consigues un helado improvisado perfecto, con una textura firme pero cremosa, sin que el aviso del envase tenga nada que ver con este proceso.

Vídeo receta paso a paso

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Ingredientes necesarios

  • 250 g de nata en spray

Preparación de la receta

  1. Da forma y monta tus helados

    Prepara una bandeja amplia y fórrala con un buen trozo de papel de horno para que luego no se pegue nada. Coge el bote de spray bien frío de la marca que prefieras, agítalo unos segundos y dibuja una primera base generosa de nata, dándole la forma redondeada o alargada de helado que más te guste. Justo después, coloca un palo de madera (de los que puedes encontrar en cualquier bazar a un precio súper barato, con distintas formas y tamaños) en el centro presionando un poquito, y vuelve a cubrirlo por completo con otra capa bien abundante de nata. Es muy importante que el palo quede bien enterrado y atrapado entre las dos capas para que, al congelarse, el helado no se rompa ni se caiga al levantarlo.

  2. Congela los helados un mínimo de 3 horas

    Lleva la bandeja con mucho cuidado al congelador para que no se deformen, colocándola en un hueco que esté completamente plano. Eso sí, haz este proceso rápido: si tardas mucho en hacer los helados y meterlos al frío, la nata empezará a calentarse, perderá consistencia y la forma que has dibujado se aplanará por completo. Ahora toca tener un poco de paciencia; lo ideal es dejarlos unas 3 horas para que la grasa de la nata se endurezca a tope y se cree esa textura cremosa de helado, aunque tampoco pasa nada si los dejas de un día para otro. Al sacarlos, no te preocupes en absoluto por el desmolde, es pan comido, verás que se despegan solos y sin ningún esfuerzo, manteniendo su forma intacta sin romperse.

Como ves, es una receta sencillísima y divertida que puedes hacer perfectamente con los más pequeños de la casa. Además, si te viene arriba la inspiración, siempre puedes meterle un power up: prueba a incorporar un poco de fruta picadita en la nata antes de congelarla (unas fresas troceadas le van de cine) o a bañarlos con hilos de chocolate fundido una vez que estén bien firmes. ¡El tope lo pone tu creatividad! Si te animas a improvisar y quieres enseñar al mundo tu obra de arte, mándanos unas fotos a través de nuestras redes sociales para que podamos compartirlas y presumir de lectores. ¡A disfrutar!

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