Cómo hacer un helado de Nocilla con solo 2 ingredientes
- Raciones 2 personas
- Calorías ~ 350 kcal
- Categoría Verano
- Cocina Española
- Actualizado
- Autor Alfonso en su Salsa
¿Se puede hacer este helado con Nutella u otra crema de cacao?
¡La respuesta es un sí rotundo! Que en el título hayamos puesto Nocilla no significa que el truco sea exclusivo de esta marca. La "magia" de esta receta no entiende de marcas, sino de texturas. Así que da exactamente igual si eres del Team Nutella, si prefieres la de dos colores de Mercadona o si tienes en la despensa una versión fitness de avellanas: cualquier crema de cacao te va a servir a las mil maravillas.
Al final, el verdadero secreto para que esto funcione es la nata para montar. Al agitar el bote con fuerza, lo que estás haciendo es semimontar la nata dentro del propio envase junto con los restos de chocolate. Eso es lo que atrapa el aire y hace que, al congelarse, el helado quede súper cremoso y suave en lugar de convertirse en un bloque de hielo imposible de comer. ¡La física trabajando a favor de nuestro postre!
Vídeo receta paso a paso
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Ingredientes necesarios
- 45 g de Nocilla
- 150 ml de nata para montar
Preparación de la receta
Añade nata para montar al bote de Nocilla
Cuando veas que el tarro está tiritando y solo quedan unas 2 cucharadas de chocolate (unos 45 gramos) pegadas al fondo, ¡no lo tires ni intentes rebañarlo! Ese es el punto de partida perfecto para transformarlo en un helado súper cremoso. Solo tienes que ir añadiendo poco a poco unos 150 ml de nata para montar bien fría directamente dentro del envase. Mientras la vas echando, ayúdate de una cuchara para ir despegando el cacao de las paredes y del fondo.
Agita el bote con energía
Cierra el bote muy bien (comprueba dos veces el tapón porque de verdad que no queremos pintar toda la cocina de chocolate) y agítalo con fuerza durante un par de minutos para semimontar la nata. Puedes tomártelo como una sesión exprés de gimnasio o ponerte tu canción favorita para darlo todo. Sabrás que está listo cuando dejes de escuchar el líquido suelto chocando contra las paredes y notes, por el peso y el movimiento, que el interior ha cogido una textura densa y totalmente homogénea.
Mételo al congelador un par de horas
Solo queda meter el bote al congelador durante unas 2 o 3 horas. Intenta dejarlo en una zona donde no le dé el frío tan de golpe y, sobre todo, no te pases de tiempo para que no se congele de más y pierda ese punto cremoso; lo ideal es que se quede con la textura de un helado de bola de los de toda la vida. Si por lo que sea te despistas y se queda ahí dentro toda la noche, no te va a quedar otra que dejarlo a temperatura ambiente un rato para que se atempere y recupere su consistencia original.