Empanadillas de jamón y queso con pan de molde en la freidora de aire
- Raciones 2 raciones
- Calorías ~ 380 kcal
- Categoría Freidora de aire
- Cocina Española
- Actualizado
- Autor Rubén al Dente
Ingredientes
- 8 rebanadas de pan de molde
- 4 cdas. de tomate frito
- 1/2 cdta. de orégano
- 4 lonchas de jamón cocido
- 4 lonchas de queso cheddar
- 4 cdas. de queso mozzarella
- 1 huevo
- 1 cdta. de semillas de sésamo
Preparación paso a paso
Aplana las rebanadas de pan de molde
Coge las dos rebanadas de pan de molde sin corteza (si las que tienes por casa sí la llevan, ¡tranquilidad!, no hace falta que salgas corriendo al supermercado a comprar otras: retírala fácilmente con un cuchillo bien afilado y listo). Colócalas sobre una tabla limpia y pásales un rodillo de cocina ejerciendo algo de fuerza. Si no tienes uno a mano, no te compliques la vida: te servirá perfectamente un vaso limpio, una botella de cristal o cualquier objeto cilíndrico que encuentres.
La idea es que queden súper finas y con la miga compacta; este paso es muy importante porque es lo que le da la textura firme de una masa tradicional, evita que se rompa al manipularla y repele toda la grasa durante la cocción.
Prepara el relleno de jamón y queso
Sobre una de las rebanadas que acabas de aplastar, unta una generosa cucharada de tomate frito y espolvorea un poco de orégano seco de bote. A continuación, añade bien estirada la loncha de jamón cocido, incorpora encima el queso cheddar y remata con un puñadito de mozzarella rallada fresca.
¡Ojo! Asegúrate de dejar un margen despejado de un centímetro aproximadamente por todo el contorno; si te pasas llenándola hasta el límite, al colocar la otra rebanada encima a modo de tapa no podrás cerrarla bien, el queso acabará en desastre total y te tocará sacar la bayeta para limpiar.
Sella los bordes de la empanadilla
Coge un tenedor y presiona con ganas por todo el perímetro de la empanadilla haciendo marcas continuas hasta que quede completamente cerrada por los cuatro lados. No tengas prisa, tiene que quedar hermética: si el sellado falla, el queso derretido buscará cualquier vía de escape a mitad de cocción y terminarás con el relleno pegado por todos lados.
Cuando la tengas bien blindada, pincela toda la superficie generosamente con huevo batido o leche para dar ese dorado brillante que tanto entra por los ojos a primera vista. Para coronar, espolvorea una lluvia de semillas de sésamo; si no tienes por la despensa puedes saltarte este detalle sin remordimientos, ya que es un añadido puramente estético que no afectará en absoluto a su sabor. Repite este proceso cuantas veces necesites según las unidades que vayas a preparar.
Cocina las empanadillas en la freidora de aire
Pon tus empanadillas directamente sobre una lámina de papel de horno en la cesta (una tanda de 4 unidades suele ser ideal para la mayoría de modelos estándar), dejando un pequeño espacio de separación entre cada una para que el flujo de aire caliente circule libremente. Si tu máquina lo requiere (algunas de ellas cuentan con una función específica o botón de precalentado para este fin), dale un breve calentamiento previo para que alcance la temperatura.
Selecciona una potencia de 180°C y programa una cuenta atrás de 10 minutos. El secreto está en asomarte a echar un vistazo al interior cuando falte poco para completar el tiempo; así podrás vigilar la jugada, controlar la intensidad del tostado y sacarlas justo en el punto que más te gusta antes de llevarlas a la mesa.
¡Y listo! Empanadillas de diez hechas sin pringarte las manos de harina, sin manchar la cocina y con cero aceite en la conciencia. Sírvelas bien calientitas en un plato bonito (o no, total van a volar en dos segundos), súmales un buen chorreón de tu salsa preferida (tipo sriracha si te va el toque picante) y tómate cinco segundos para abrir una por la mitad y contemplar el espectáculo del queso derretido desafiando a la gravedad.
Sopla un poco para no abrasarte la lengua y prepárate para el primer crujido: están tan absurdamente buenas que nadie en su sano juicio se va a creer que la base de todo este invento eran cuatro tristes rebanadas de pan de molde. ¡Que las disfrutes!