Truco Recetas

La cheesecake sin azúcar de galletas Dinosaurus que sabe a tu infancia

Dificultad Fácil
Valoración 5
Tiempo total
Preparación
Horneado
  • Raciones 8 personas
  • Calorías ~ 345 kcal
  • Categoría Postres
  • Cocina Internacional
  • Actualizado
  • Autor Pam con Aguacate
Cheesecake sin azúcar de Dinosaurus

¿Se puede hacer una cheesecake sin azúcar de Dinosaurus?

¡Rotundamente sí! Y lo mejor de todo es que no vas a notar la diferencia ni lo más mínimo. El gran secreto para conseguir una tarta de queso espectacular, con esa textura que se deshace en la boca sin tener que recurrir al azúcar refinado, es elegir un buen compañero de viaje: un endulzante que respete el sabor original de los ingredientes. En esta receta, nuestro aliado es el eritritol, un edulcorante que se integra de maravilla con los lácteos, no deja regustos extraños y aguanta las altas temperaturas del horneado como un auténtico campeón.

Al combinar la potencia cremosa del queso mascarpone con el toque nostálgico de las galletas Dinosaurus (sí, las de toda la vida, ¡que también existen en versión sin azúcares añadidos!), el resultado es un cheesecake tan equilibrado que nadie sospechará que tiene delante una versión saludable. Es el hack definitivo para esos días en los que el cuerpo te pide un capricho dulce: una receta para disfrutar como un niño en el recreo, pero manteniendo los remordimientos a raya.

Vídeo receta paso a paso

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Ingredientes necesarios

  • 4 huevos
  • 200 ml de nata para montar
  • 250 g de queso mascarpone
  • 350 g de queso crema
  • 60 g de eritritol
  • 12 galletas Dinosaurus

Preparación de la receta

  1. Tritura y mezcla todos los ingredientes

    En el vaso de tu batidora o procesador de alimentos, añade los 4 huevos, la nata para montar (35% m.g), el queso mascarpone, el queso crema y el eritritol. Por último, incorpora las galletas Dinosaurus sin azúcares añadidos troceadas ligeramente con las manos para facilitar el proceso. No escatimes en el batido: las galletas deben integrarse por completo en la crema hasta que desaparezcan visualmente, pero dejando impregnado ese aroma y sabor nostálgico que nos transporta directamente a los recreos del colegio. El aspecto final debe ser una crema fina, homogénea y con un olor que te darán ganas de comértela a cucharadas antes de hornearla.

  2. Hornea hasta que quede cremosa

    Prepara tu molde desmontable (lo ideal es uno de unos 18-20 cm) forrándolo previamente con papel de horno humedecido para que se adapte mejor a las paredes, o engrasándolo bien con un poco de aceite. Vierte la mezcla y elige tu máquina preferida: si usas horno, cocínala a 150 °C durante unos 60 minutos; si prefieres la Airfryer, programa 150 °C durante 45 minutos. El secreto de oro es no esperar a que la tarta salga totalmente cuajada o rígida. El centro debe quedar ligeramente tembloroso, casi como un flan, al sacarla del calor. No te asustes si parece poco hecha, ya que terminará de asentarse y ganará esa consistencia "top" mientras se enfría lentamente a temperatura ambiente.

  3. Decora a tu gusto y deja enfriar

    Una vez que la tarta haya perdido el calor inicial y esté a temperatura ambiente, llega el momento más divertido y creativo. Decora la superficie con más galletas Dinosaurus: puedes poner algunas enteras "custodiando" la tarta en círculo y otras troceadas de forma irregular por el centro para aportar diferentes texturas. Para que la tarta alcance su máximo potencial, déjala reposar en la nevera un mínimo de 4 a 6 horas. Aunque te cueste resistir la tentación, si la dejas de un día para otro, la textura pasará de ser "buena" a convertirse en algo ultra cremoso, consistente y adictivo. ¡Prometido!

Esta no es una tarta cualquiera; es un recuerdo desbloqueado de los recreos de tu infancia, pero con la ventaja de que ahora eres un adulto responsable que sabe disfrutar sin azúcar (o al menos, eso es lo que le diremos a todo el mundo). Por cierto, un aplauso gigante a Ugar90 por esta recetaza, porque es tan fácil de hacer que el mayor reto no será el horneado, sino resistir la tentación de meter la cuchara a hurtadillas mientras esperas esas horas infinitas en la nevera.

Prepárate para las preguntas, porque cuando la saques a la mesa, nadie va a creer que este espectáculo de cremosidad y sabor a Dinosaurus es apto para tu vida healthy. Así que ya sabes: saca el molde, enciende el horno (¡o la airfryer!) y ¡que rujan de placer!

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