¿A qué sabe la Fanta de naranja con leche?
- Raciones 1 personas
- Calorías ~ 160 kcal
- Categoría Verano
- Cocina Española
- Actualizado
- Autor Alfonso en su Salsa
¿Realmente se puede mezclar Fanta con leche?
Seguro que lo primero que ha hecho tu cerebro al ver este invento ha sido llevarse las manos a la cabeza, activando todas tus alarmas del sentido común ante lo que parece un auténtico delito gastronómico. Sin embargo, antes de juzgar, te invito a frenar un segundo y a olvidarte por completo de los prejuicios culinarios. Existe el mito extendido de que la Fanta u otros refrescos similares se cortan al entrar en contacto con la leche debido a los ácidos cítricos de la fruta. La realidad es que, si sigues las proporciones correctas y mantienes la temperatura muy baja, los líquidos se fusionan a la perfección sin llegar a separarse. De hecho, combinaciones parecidas con bebidas de cola o gaseosas son todo un éxito en otros países, demostrando que la química de estos ingredientes puede jugar a nuestro favor si sabemos cómo combinarlos en el vaso.
Lejos de convertirse en el desastre que imaginas, dar el paso con este experimento supone un viaje directo y nostálgico a los mejores veranos de tu infancia. Al juntarse el gas del refresco con la suavidad del lácteo, consigues una textura sorprendentemente cremosa que clava de forma idéntica el sabor de los míticos polos de naranja y nata que comprábamos de pequeños. Está infinitamente más buena de lo que nadie se atreve a admitir en público y se prepara en apenas unos segundos. En resumidas cuentas, nos encontramos ante una bebida súper fresquica, atrevida y original, ideal para combatir los días más asfixiantes de calor con un toque divertido que dejará a todos tus invitados con la boca abierta.
Vídeo receta paso a paso
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Ingredientes necesarios
- 330 ml de Fanta de naranja
- 50 ml de leche
Preparación de la receta
Prepara el vaso con buen hielo
Elige un vaso alto y llénalo hasta arriba con cubitos de hielo. En mi caso, he preferido utilizar hielo picado porque crea una sensación de granizado al final. Recuerda lo que explicábamos anteriormente: el frío extremo no es un capricho, es el auténtico secreto de esta receta. Mantener la temperatura bajo mínimos es lo que ayuda a que los ingredientes se mantengan completamente estables y ralentiza al máximo cualquier reacción química que pudiera llegar a cortar el lácteo al entrar en contacto con el refresco.
Sirve la Fanta de naranja
Vierte la Fanta de naranja directamente sobre la montaña de hielo, controlando el pulso para llenar aproximadamente tres cuartas partes del vaso. Como apunte extra, si por lo que sea no eres muy fan de la naranja, puedes cambiarla sin problemas por una Fanta de limón (o Kas o la marca blanca del supermercado), que también queda espectacular. El único requisito obligatorio es que el refresco que hayas escogido salga directamente súper frío de la nevera.
Completa con la leche
Rellena el espacio restante que ha quedado libre en el vaso añadiendo la leche muy despacio (la cual, obviamente, también debe estar bien fría para no romper la cadena de temperatura). En cuanto el lácteo toque el refresco, vas a ver cómo se empiezan a juntar los colores y las texturas creando una especie de nubes naranjas y blancas; un efecto visual que es completamente hipnótico. Para terminar, dale unas vueltas suaves con una pajita o una cuchara larga para unificar los sabores.