Fuet con chocolate: ¿Acierto o error imperdonable?
- Raciones 4 personas
- Calorías ~ 240 kcal
- Categoría Virales
- Cocina Española
- Actualizado
- Autor Rubén al Dente
¿A qué sabe el fuet con chocolate?
Cuando lo metes en la boca, lo primero que notas es el azúcar y el punto lácteo del chocolate con leche. En cuanto empieza a derretirse, entra en juego el fuet con su punto salado, la grasa curada y el toque de la pimienta negra. Lo curioso de esta mezcla es que la grasa del embutido y la manteca de cacao se funden muy bien en la lengua, haciendo que el chocolate no empalague tanto y que el fuet pierda esa potencia tan seca que tiene cuando lo comes solo.
Básicamente, sabe a una merienda de extremos. A la mayoría de la gente le va a parecer raro (incluso puede que desagradable) porque el cerebro no está acostumbrado a cruzar esos dos mundos, pero a nivel de sabor funciona exactamente igual que cuando echas bacon crujiente a unas tortitas con sirope: la sal potencia el dulce y el dulce suaviza la sal. Lo mejor es probarlo y juzgar por uno mismo. ¿Te atreves?
Vídeo receta paso a paso
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Ingredientes necesarios
- 125 g de chocolate con leche
- 180 g de fuet
Preparación de la receta
Derrite una tableta de chocolate con leche
Esto es una idea de tentempié veraniego, por lo que hay que salir a la calle para disfrutarlo: a un parque, a la playa... Coge tu tableta de chocolate con leche favorita y busca un rincón estratégico donde el sol pegue fuerte (por cierto, ¡no te olvides de ponerte crema!). Coloca la tableta cerrada directamente bajo los rayos y déjala ahí un rato; con unos 10 o 15 minutos será más que suficiente. El objetivo no es quemar el chocolate ni que hierva, sino dejar que las altas temperaturas ambientales hagan su magia lentamente hasta que, al palpar el envoltorio, notes que la estructura sólida ha desaparecido y se ha convertido en una crema fluida lista para usar.
Unta el fuet en el chocolate
Una vez que tienes el chocolate en su punto perfecto, llega el momento de la verdad. Agarra el fuet (quítale la piel si eres de ese bando) y córtate un buen trozo, de esos que imponen respeto; en mi caso, he preferido comerlo directamente a mordiscos. Abre con cuidado la tableta para usarla como si fuera un cuenco de fondue y sumerge el salchichón sin miedo, impregnándolo bien hasta que quede cubierto por una capa generosa de cacao. Ahora solo queda morder con decisión, asegurándote de pillar un buen pedazo de ambos ingredientes a la vez para que la mezcla de la grasa curada y la manteca dulce explote de golpe en tu lengua.