Truco Recetas

Cómo hacer la mejor salsa para pollo frito (estilo Chick-fil-A)

Dificultad Fácil
Valoración 4
Tiempo total
Preparación
  • Raciones 2 personas
  • Calorías ~ 380 kcal
  • Categoría Salsas
  • Cocina Americana
  • Actualizado
  • Autor Alfonso en su Salsa
Salsa para pollo frito

¿Qué lleva la salsa secreta para pollo frito?

Para replicar en casa ese sabor tan característico de las cadenas americanas no te va a hacer falta ningún ingrediente raro. El verdadero secreto de esta salsa no es un misterio industrial, sino el equilibrio perfecto entre el toque graso, el punto dulce, el ahumado y la acidez. Conseguir esa combinación es tan fácil como juntar una base de mayonesa con un toque de mostaza, un chorro de salsa barbacoa, un hilo de miel, un poco de ajo en polvo y el punto del zumo de limón. Son ingredientes de lo más normales que seguro que ya tienes en la despensa, pero que al juntarse hacen magia. ¡Vamos a ver cómo mezclarlos para que te quede una textura perfecta!

Vídeo receta paso a paso

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Ingredientes necesarios

  • 4 cdas. de mayonesa
  • 2 cdas. de mostaza
  • 2 cdas. de salsa barbacoa
  • 1 cdta. de miel
  • 1 cdta. de ajo en polvo
  • 1 cdta. de zumo de limón

Preparación de la receta

  1. Mezcla todos los ingredientes

    En un cuenco, echa primero 4 cucharadas de mayonesa y 2 cucharadas de mostaza para armar esa base cremosa con su típico color amarillo. Después, mete 2 cucharadas de salsa barbacoa para darle ese puntito ahumado tan rico, y añade 1 cucharadita de miel, que es el truco clave para rebajar la fuerza de los botes anteriores. Para terminar de darle vidilla, pon 1 cucharadita de ajo en polvo y remata con 1 cucharadita de zumo de limón, que viene genial para cortar el empalago de la mayonesa y darle un toque fresco. Por último, agarra una cuchara y dale un buen meneo a todo durante un minuto hasta que consigas una cremita fina, bien integrada y lista para mojar.

Si tienes un pelín de paciencia, hazme caso y déjala reposar unos 15 minutos en la nevera. Aunque te mueras de ganas de probarla ya, este paso añade un plus de mejora: con el frío, los ingredientes dejan de ir cada uno por su lado y empiezan a hacer buenas migas. El ajo en polvo se hidrata del todo, la miel se vuelve más densa y la salsa pilla un cuerpo más espeso, muy similar al de cualquier cadena americana. Así conseguirás que se quede bien pegada al pollo frito y no te gotee por las manos al primer mordisco.

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